“El 2023 ha servido para darnos cuenta de que la sobre-oferta eléctrica ya se acabó”

Juan Miguel Cayo, presidente del Comité Sectorial Eléctrico de la SNMPE, apunta que la nueva oferta de energía provendrá de las tecnologías solar y eólica, siempre y cuando la minería consiga impulsar la demanda.
El año pasado marcó un antes y un después para el sector eléctrico debido al inusitado y recurrente incremento del precio spot de la energía, señal de que hace falta construir más centrales de generación.
 
Juan Miguel Cayo, presidente del Comité Sectorial Eléctrico de la SNMPE, advierte que este crecimiento vendrá por el lado de las energías renovables (solar y eólica), pero sin depender de las últimas modificaciones regulatorias impulsadas por el Minem y el Legislativo, pues estas pueden afectar partes del sistema eléctrico.

¿Cuál es el balance del 2023 en el sector eléctrico?

A pesar del ciclón Yaku y las grandes lluvias y huaycos que afrontó el país en el 2023, el sector eléctrico garantizó la continuidad del suministro. Otro tema que tuvimos que afrontar fueron las modificaciones regulatorias, impulsadas tanto por el Congreso como por el Ejecutivo, que, en muchas ocasiones, no son formuladas analizando su impacto en todo el sistema.

¿Se refiere al proyecto de ley que promueve las energías renovables?

(Estas modificaciones) a veces se ven de forma aislada o muy focalizada, pero el sistema eléctrico es un engranaje muy complejo donde, si se cambia el funcionamiento de una pieza, probablemente se afecte otra parte del sistema. Y, en tercer lugar, el 2023 ha servido para darnos cuenta de que la famosa sobre-oferta eléctrica ya se acabó. El año pasado fue el primero, hasta donde yo recuerdo, en que hemos tenido presencia de (generación a) diésel en plena avenida (época de lluvias). Eso no había pasado nunca antes.

¿Qué tan grave es esta situación?

El equilibrio es bien precario. Cualquier falla o mantenimiento no esperado hará que el sistema eléctrico se desbalancee e, inmediatamente, nos vayamos al diésel. Esa condición de equilibrio precario se mantiene en el 2024 y probablemente se mantendrá en el 2025 y el 2026, lo cual nos lleva a la necesidad de promover, cuanto antes, el desarrollo de nueva generación eficiente, particularmente, renovable.

¿Los proyectos de energías renovables son los que están más a la mano?

Todo el crecimiento futuro, creo yo, va a venir exclusivamente por el lado de las energías renovables. Las renovables son competitivas. Hasta hace unos años requerían subsidios para ser viables. Hoy, una planta eólica o solar compite de igual a igual con cualquier tecnología convencional. Ahora mismo hay 20 mil MW en proyectos solares y eólicos, pero la demanda eléctrica es de 7.500 MW. Entonces, la pregunta es: ¿Qué hacen 20 mil MW en proyectos?

Eso, precisamente. ¿Saldrán adelante todos esos proyectos?

Obviamente, no se van a desarrollar todos. Se van a construir los mejores, los más competitivos, lo que tienen economías de escala. Los que tienen un sponsor con espaldas anchas y, sobre todo, aquellos que puedan vender la energía para ser bancables. Estos proyectos, típicamente, se construyen después de que se vendieron. Entonces, el tema viene por la demanda, que debe ser la que impulse ese desarrollo mediante la firma de contratos de largo plazo.

¿Contratos de largo plazo con qué industrias?

Quien está llamado a hacer esto es, típicamente, la gran industria y, particularmente, la minería, que tiene un propósito explícito de reducir su huella de carbono al 2023 o 2050, y para eso necesitan contratar energía limpia. Este tipo[A1] de demanda es la que va a jalar el tren de la transición energética en el Perú.

¿No ayudaría también el proyecto de ley del Minem que se encuentra en el Congreso y que debe ser debatido en marzo?

Nosotros nos hemos pronunciado públicamente en contra de ese proyecto de ley, tal y como está escrito. Estamos a favor de promover las renovables, declarando bloques horarios para la energía solar para que puedan participar en las subastas del mercado regulado. En todo eso estamos de acuerdo. Pero este proyecto ha ido mucho más allá de eso y se ha metido a regular cosas que no tienen nada que ver con el desarrollo de las energías renovables.

¿Cómo cuáles, por ejemplo?

Como la tarifa en barras o la planificación de los contratos de largo plazo, que pone obligaciones a las distribuidoras eléctricas que nos parecen inaceptables. Hay cosas que hay que mejorar en ese proyecto de ley. Y el lenguaje deja tantos cabos sueltos que a nivel reglamentario deja margen para poner casi cualquier cosa. Yo creo que el objetivo es loable, es bueno, pero el texto está mal escrito.

¿Qué hay de los desafíos del sector eléctrico de cara al 2024?

Lo primero es brindar continuidad y confiabilidad al servicio, aun ante fenómenos climatológicos adversos, como el Fenómeno El Niño. El otro reto es modernizar las redes de distribución, que necesitan inversiones para modernizarse y mejorar la calidad del servicio (…) Y el tercer es simplificar la permisología para promover la generación renovable. Muchos de los proyectos renovables se ven obstaculizados por esta traba en materia ambiental, de restos arqueológicos y una serie de elementos que dilatan la aprobación y la ejecución de los proyectos.

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